Es tradición que en la Cena de Clausura se entregarán Distinciones a un proyecto o faena relevante en el año, y a profesionales reconocidos por cualidades destacadas. Además, se entregan medallas a profesionales que cumplen 50 años de profesión.

La decisión de instaurar una Convención Anual a partir del año 1944, motivó al Directorio de esa época a crear también un premio que reconociera a los profesionales mineros más relevantes del país.

De esta manera nació la “Medalla al Mérito”, distinción que se mantiene hasta la actualidad y que es considerada como la más importante que entrega el Instituto.

Tiene por objeto distinguir al ingeniero chileno u otra persona chilena o extranjera que, a juicio del directorio ampliado, se haya hecho acreedor a la distinción por los servicios prestados al país, a la profesión de ingeniero o al Instituto.

Si bien la “Medalla al Mérito” nace como la única distinción del Instituto, 16 años más tarde se le uniría otro premio, aunque esta vez reservado para una empresa o grupo técnico destacado: el “Premio José Tomás Urmeneta”, creado el año 1960, el cual tiene como objeto realzar los méritos de aquellas empresas, instituciones, faenas o grupos técnicos de trabajo que, habiendo desarrollado una labor significativa o materializando un proyecto con especial relevancia para la minería chilena, logren en definitiva un real aporte al sector.

Tres décadas más tarde, el Directorio del Instituto decide crear una nueva distinción, el premio al “Profesional Distinguido”. Esta distinción, será asignada al profesional chileno, miembro del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile, que se hubiere destacado por haber desarrollado una importante actividad relacionada con la minería, ya sea en el campo público o privado.